martes, 29 de mayo de 2007

Rehacer o reorganizar tu vida


Mucha gente te dice: ¡tienes que rehacer tu vida!. Con ello se supone que tu vida está desecha y te están indicando que te busques una novia, que te emparejes, que fundes un nuevo hogar y vuelta a lo mismo, quedas “recogido” que es muy tranquilizador para los demás.
Yo no lo ve tan claro. Primero he de darme cuenta de la nueva realidad, de la que me acabo de enterar, o más bien aún no me he enterado. Luego he de iniciar el lento proceso de desenamoramiento y de “reconceptualiación” de mi expareja –verla como realmente es, no de la manera idealizada como la veía-, después se ha de reequilibrar mi mente que, aunque podía estar peor dadas las circunstancias, va saliendo hacia delante. Por otro lado tengo que reconstruir mi rutina doméstica –cómo y donde vivir-, crear mi vida social y redefinir mis prioridades y mis proyectos. A todo esto le vamos a llamar “reorganizar mi vida”. No implica para nada el tener o no tener pareja. Más aún, después del amargo y decepcionante final de la anterior, de entrada rechazo esa posibilidad. Las relaciones humanas con mujeres pueden establecerse a otro nivel de compromiso, y en cualquier caso, para mi va a ser fundamental que coincidan con un perfil coherente con el mío. Le tengo horror a la falta de comunicación por no tener un lenguaje, unos criterios o unos valores compartidos.
Por lo tanto no voy a rehacer mi vida sino a reorganizarla. De hecho, lógicamente ya he empezado, auque de manera algo torpe al principio.
He estado aprendiendo siempre, en el sentido convencional –haciendo cursillos, estudiando carreras- y he trabajado para que los demás aprendan –me dedico fundamentalmente a la docenccia- por lo que adquirir nuevos conocimientos ahora no me debería ser imposible. Solo que aquí voy a ser autónomo –no autodidacta, que es el que aprende “exclusivamente” por si mismo- en el sentido que no voy a buscar un guía psicológico que me lleve. La guía la iré elaborando yo a partir de las muchas orientaciones que recibo, de mis reflexiones, y de mi experiencia de equivocarme y corregir. Estos textos son de alguna manera esa guía.
La clave de todo proceso de enseñanza y aprendizaje es ir poco a poco y progresivamente. No podemos avanzar más de prisa de lo que permiten nuestras capacidades, aunque tampoco debemos perder el tiempo si están desaprovechadas. Otro elemento esencial es que el verdadero aprendizaje se realiza en la vida cotidiana. No hay que hacer un cursillo de 5 a 7 en el distrito. “A capar se aprende capando” dice un compañero tan bruto como eficaz. Por supuesto que no tengo intención de aprender a capar, no voy a necesitar de ese arte. Pero si de ir experimentando, buscando, viendo a la vez que escucho y reflexiono. Estos párrafos son una buena reflexión porque las ideas no se construyen en la cabeza sino en el papel, o en la pantalla.
Creo que lo que me es prioritario ahora es el lado emocional del asunto, donde soy más sensible, y dentro de esto, conseguir regular las dosis de dolor que me permito para aceptar la realidad sin que me rompa el corazón –y de paso las coronarias, que están algo cargadas y en la familia eso es un tema serio, vistos los antecedentes-. Se puede regular, no es fácil, pero hay recursos, ya los hemos tratado en las páginas del blog, y si lo consigues tendrás un mecanismo que te será útil en muchas circunstancias de tu vida.
El resto seguirá cuando le toque, unas cosas a la par y otras después, que detrás de un día viene otro y para todo hay tiempo. Dicen los buenos médicos que hay que saber esperar. Mientras se espera, se vive la vida con serenidad, como el caminante que, hacia el medio día, se sienta a la sombra del emparrado de una venta y saborea un baso de tinto y unas olivillas mientras ve pasar jadeando a los muleros que al final llegarán al mismo sitio, pero más cansados. ¡Buen provecho!.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay un dicho popular que sirve para corroborar lo del "rehacer la vida". Tal dicho refiere lo siguiente: "un clavo saca otro clavo". Yo sinceramente no suelo creer en los dichos, y en este aun menos.

Pienso que no te equivocas en "reorganizar tu vida", has de sacar el clavo, curar las heridas y dejar que se cicatrice para que si viene la posibilidad (o no) de otro clavo pues penetre sin que queden impurezas ni infecciones del anterior.

Dale tiempo a tiempo, que el tiempo todo lo cura (otro dicho popular en el cual si tengo fe). La distancia es una buena ayuda para reflexionar y reenfocar los asuntos que nos rodean.

La imagen del caminante con el vino y las aceitunas dan fe de cuan grande es tu pasión por lo visual y lo cinematográfico.