jueves, 24 de mayo de 2007

Pequeños logros

No he leído ningún manual de autoayuda, de hecho estoy convencido de que, dependiendo de quién los lea, pueden resultar dañinos por cuanto alejan de la realidad e impulsan a derroteros imprevisibles. Así que la autoayuda me la proporciono de cosecha propia. Más que pequeñas metas diarias, que obliga a mantener una situación de tensión constante, me propongo adoptar una actitud de superación tranquila y analizar los pequeños logros después.

Primer logro.- Ayer me lancé a la piscina, literalmente, intentando mejorar mis aptitudes natatorias. Los tres primeros largos fueron “interruptus”, pero en el cuarto, casi sin proponérmelo, llegué al final de una vez. Para mí fue un pequeño éxito que espero mantener y superar, más aún, considerando que en el agua me siento un poco como dentro de mi mismo y especialmente sensible. Establezco inevitablemente una analogía entre la adaptación a este medio por una parte y la nueva forma de vida que las circunstancias me han impuesto, por otra. También lo relaciono con la superación de mi dependencia emocional de mi exmujer. Cada avance, aunque sea insignificante, en este terreno lo traslado al de mi proceso mental, y parece como si un aspecto animara al otro. Cada metro más de nadar sin parar, rato más sin acordarme de la pérdida.

Segundo logro.- De manera muy natural, sin recurrir a sitios raros ni a situaciones forzadas, estoy conociendo a gente sana y que se muestra abierta a entablar amistad, de momento sin pretensiones. La encuentras en los sitios normales, en la universidad, en el gimnasio, en la consulta, por lo que el círculo de amigos con los que compartir coincidencias va ampliándose lenta pero progresivamente. Quiero ir tranquilo, poco a poco, no a la caza y captura, atrapando lo primero que se encuentre. Eso sería agarrarse a un clavo ardiendo que pronto quemará y dejará unas cicatrices horribles.

Tercer logro.- Los amigos siguen siendo un soporte valiosísimo. No me fallan y no hay día en que no tenga un rato de charla con alguno. La mezcla de experiencia y aprecio hace que lleve esta situación mucho mejor de lo que corresponde a su verdadero significado. Me hacen olvidar que se han acabado trenita años de relación, veinticinco de matrimonio, una familia unida de cuatro hijos y que he perdido a mi esposa, que era también mi amante, y mi hogar. Al contrario, me recuerdan y me hacen ver que la vida está llena de oportunidades y que el tiempo todo lo cura. Mantener esa acción benefactora de mis amigos es un gran logro de cada día. Ayer estuve con uno de ellos, de los mejores, conocido de mi época de adolescente, con el que he ido mantenido contactos esporádicos. Cuando vuelves a verle te parece que no ha pasado el tiempo, tal es la rapidez y riqueza de la sintonía y el entendimiento. Asimismo, me han ofrecido ayuda y apoyo sinceros personas con la que mantenía una relación cordial aunque no una amistad especial. Gente buena e inteligente hay por donde menos te lo esperas.

Cuarto logro.- Ayer calló una fortísima tormenta acompañada de rayos, truenos y granizo. Se inundaron las calles rápidamente. Con esa fuerza inusitada, plomiza y certera, te alcanzan los recuerdos y las visiones que tanto daño te hacen. Pero noto que quizás esos momentos sean más cortos y menos numerosos cada día, a pesar de lo reciente y lacerante de los últimos acontecimientos. No me quiero llevar a engaño, que luego vendrá el crudo invierno emocional, pero pudiera ser que los vaya digiriendo al ritmo que me lo permitan las tripas de mi ánimo y de mis entendederas. Puede también que simplemente no esté tomando aún conciencia de la realidad. A veces esta llega en forma de bofetón, o de tormenta, como decía, y luego me evado con los múltiples artificios de los que me he provisto, relajación, pensamiento positivo, etc. Ya veremos, pues la mente, al igual que el cuerpo, es sabia y hay que dejarla hacer.

Quinto logro.- He disfrutado tanto de mi clase de primera hora como con el seminario de la tarde. Ha habido conexión con los alumnos, que ha participado activamente y se han marchado con la impresión de haber sacado conclusiones. Creo proporcionarles el marco para que vean otros aspectos del mundo que les rodea que no sean solo las cuestiones técnicas relacionadas con la salud. Lo pasamos bien todos. Me ha gustado mi trabajo. Mis compañeros amigos, la mayoría, están encantadores, me miman, y mi enemigo creo que ya no lo es, por lo menos se comporta muy respetuosamente. Lo de enemigo, si lo fuera, sería por su parte, porque por la mía lo valoro en lo que vale y lo respeto.

Sexto logro.- He mantenido una conversación con un familiar de mi ex, y ha resultado positiva, con independencia de que no comparta su visión de la situación en algunos aspectos, lo que es normal teniendo en cuenta la natural parcialidad. Pero ha sido cordial, sincera y reconfortante.

También ayer hubo un encuentro con fracasos y éxitos parciales, pero ese tengo prometido no contarlo. Vamos a quedarnos con los seis primeros y con la parte positiva del último. Con todo eso el día está hecho. Mañana, Dios -que si existe estará en lo suyo- dirá.

1 comentario:

adriahna dijo...

La felicidad se erige sobre pequeños logros, de eso no hay duda. Cada paso adelante, cada acción que nos haga sentirnos bien con nosotros mismos, es un pequeño peldaño que nos alza en la escalera del bienestar y el equlibrio emocional.
Además, cada logro se complementa con los demás. Por ejemplo, es un paso muy positivo lanzarse a la piscina y conseguir aunque sea un sólo largo de tirón. Pero, si en algún momento te fallan los pulmones y sientes que te hundes, ahí están tus amigos, esas relaciones humanas que también has fortalecido, para echarte una mano y ayudarte a salir a flote.